Aborto, "progresismo" e intereses estratégicos.
Aportamos a continuación una sucesión de datos que permiten una visión panorámica, creo que suficiente, para apuntar una realidad harto demostrada pero tal vez no muy conocida por el público en general: el papel fundamental de grandes poderes económicos que colaboran al menos desde mediados del siglo pasado para extender el aborto en todo el mundo, disfrazando sus intereses de políticas humanitarias o progresistas, y utilizando con frecuencia la pantalla de la "izquierda" política.
La promoción del aborto en el Tercer Mundo
A principios de los 70, durante los últimos días del gobierno del Presidente Nixon, un documento del Departamento de Estado creado bajo la dirección del Secretario de Estado Henry Kissinger, identificó el crecimiento de la población en los países del tercer mundo como “un asunto de máxima importancia”. El documento, conocido como “Memorándum 200 de Seguridad Nacional”, que se mantuvo en secreto durante años, revela la estrategia demográfica que ha promocionado el aborto a nivel global desde los años 70:
• “La ubicación de conocidas reservas de la mayoría de los minerales, favorece la creciente dependencia de todas las regiones industrializadas en las importaciones procedentes de los países menos desarrollados”.
• “La política demográfica es relevante para los suministros de recursos y para los intereses económicos de los EE.UU.".
• “Existe menos optimismo en que un rápido progreso socioeconómico reduzca la
fertilidad en los países pobres que en la viabilidad de extender servicios de
planificación familiar”.
• “Los EE.UU. pueden ayudar a minimizar las acusaciones de ocultar un movimiento imperialista tras su apoyo a favor de las actividades demográficas, afirmando repetidamente que dicho apoyo se deriva de una preocupación por:
(a) el derecho del individuo a determinar libre y responsablemente el número y el espaciamiento de sus hijos...
y (b) el desarrollo fundamental, social y
económico, de los países pobres”.
• “Los programas obligatorios pueden hacer falta y debemos considerar estas
posibilidades ahora”.
• “El aborto es vital para solucionarlo”. “Ningún país ha reducido su crecimiento de población sin recurrir al aborto”. “El aborto, legal e ilegal, se ha convertido en el método de control de natalidad más extendido en todo el mundo”. “Unos 30 millones de embarazos se eliminan cada año en el mundo por medio del aborto”.
La aceptación social del aborto en EEUU
Hoy en día, conocemos cómo se hizo posible que el aborto fuera aceptado por la sociedad estadounidense, cambiando la opinión pública a lo largo de los años 70. Los datos los ha aportado el doctor Nathanson, médico ginecólogo, que a partir de 1971 dirigió la clínica abortiva mayor del mundo.
“En el Centro de Salud Sexual, situado al este de Nueva York, teníamos 10 quirófanos y 35 médicos a mis órdenes. Practicábamos 120 abortos diarios, incluidos domingos, y sólo el día de Navidad no trabajábamos. Cuando me hice cargo de la clínica, todo estaba sucio y en las peores condiciones; conseguí modificar todo aquello y trasformarla en una clínica modelo, y como jefe de Departamento tengo que confesar que 60.000 abortos se hicieron bajo mis órdenes, y unos 5.000 fueron hechos personalmente por mí”.
En 1968, el doctor Nathanson había sido uno de los fundadores de la Asociación Nacional en favor del Aborto, junto a Laider y una mujer del movimiento feminista. Partiendo de una gran oposición de la opinión pública americana, contraria al aborto, la Asociación diseñó el modo de convencer a casi 200 millones de americanos para que aceptaran una práctica rechazada desde siempre.
“Nos sirvieron de base dos grandes mentiras: la falsificación de estadísticas y de encuestas que decíamos haber hecho, y la elección de una víctima para achacarle el mal de que en Norteamérica no se aprobara el aborto. Esta víctima fue la Iglesia Católica, o mejor dicho, su jerarquía de Obispos y Cardenales. Cuando más tarde, los proabortistas usaban los mismos eslóganes y argumentos que yo había preparado en 1968, me hacía mucha gracia, porque yo había sido uno de sus inventores y sabía muy bien que eran mentira”.
La Iglesia Católica no se había sumado a las protestas por la Guerra del Vietnam; fue fácil entonces poner en contra de ella a los jóvenes protestantes, relacionándola con oscuros círculos de poder. El falseamiento de las estadísticas también fue una práctica importante, según el propio Dr. Nathanson. Sabían que el número real de muertes por abortos clandestinos no llamaría la atención, de modo que repetían constantemente que eran casi diez mil.
“Esta táctica de engaño y de la gran mentira, si se repite mucho, acaba por ser aceptada como verdad. Decíamos, por ejemplo, que habíamos hecho una encuesta y que el 25 por ciento de la población era partidaria del aborto, y tres meses más tarde decíamos que el 50 por ciento, y así sucesivamente. Los americanos se lo creían, y como querían estar a la moda, formar parte de la mayoría y que no les llamaran carcas, se unían a los más avanzados”.
Esta información se difundió hacia la opinión pública de dos maneras: a través de grupos universitarios y, sobre todo, de grupos feministas radicales, que los propagaban a los medios de comunicación.
La aprobación del aborto en EEUU
La célebre sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso Roe contra Wade, que legalizó el aborto en todo el país, se fundamentó en una falsedad: Mary Roe, nombre supuesto que ocultaba la identidad de Norma McCorvey, no había sido violada, como se dijo. Todo eso se supo cuando McCorvey, años más tarde, contó la verdad. La sentencia llegó tarde, y Norma dio a luz a su hija, entregándola en adopción. Ahora se dedica a luchar para que su sentencia sea revocada, pues considera que el aborto ha perjudicado mucho, no sólo a los niños a los que no se permite nacer, sino también a las mujeres.
La sentencia Doe versus Bolton, que abrió paso al aborto a demanda, se fundamentó en otra falsedad: Sandra Cano quería recuperar a sus tres hijos, que los servicios sociales de Estados Unidos le habían arrebatado por considerarla inhábil para educarlos, ya que estaba embarazada y en trámite de divorcio con su marido encarcelado. En su terrible situación, acudió a un grupo de abogados que le ofrecieron ayuda, condicionada a que ella declarase que quería abortar. Su abogada reconoció más tarde que no había actuado muy éticamente, pero que lo había hecho “por una buena causa”.
Hugh Heffner, fundador de Playboy, declaró en Noviembre de 1992 a Miami Herald: "Probablemente Playboy estuvo más involucrada en Roe contra Wade que ninguna otra compañía. Nosotros aportamos fondos para esos primeros casos".
La red política proabortista en el mundo
Con la supuesta intención de hacer el aborto seguro, la Organización Mundial de la Salud (el organismo de la ONU responsable de la política sanitaria mundial) ha promovido la investigación de fármacos abortivos o embriocidas como la mifepristona y la píldora del día después, y ha promovido su extensión por todo el mundo. En el Boletín Nº 78 de la Organización Mundial de la Salud, se afirma:
“Buenas políticas y leyes sobre el aborto, añadidas a buenos instrumentos legales, son un medio de control de la fertilidad, porque las mujeres necesitan el aborto”.
“Deben desaparecer las regulaciones que pongan la decisión del aborto en manos de otros que no sean la misma mujer, por ejemplo, las que hacen valer cláusulas de 'objeción de conciencia' en favor de facultativos que no quieren realizarlo”.
Entre 1995 y el año 2000, Alberto Fujimori, en conexión con importantes organismos internacionales, llevó a cabo un plan para la eliminación de poblaciones indígenas en el Perú mediante la esterilización forzosa de cientos de miles de mujeres indias. Héctor Chávez, médico peruano que se negó a participar en esa campaña, denunció el hecho a nivel internacional y fue perseguido por el Gobierno Fujimori.
“Se las presionaba: se las amenazaba con quitarlas la ayuda social que recibían; se las ofrecía dinero; incluso se llegaron a organizar “festivales de la salud”: se agrupaba a un montón de mujeres, se las llevaba a unas carpas instaladas por el Ministerio y, allí, en el suelo, sin más, se las esterilizaba. Hay casos de hasta noventa al día. El Ministerio de Salud no dispone de consentimiento informado firmado y en condiciones de esos miles de casos” (Dr. Héctor Chávez).
La Federación Médica consiguió que el Dr. Chávez fuese readmitido en su puesto de trabajo. Posteriormente, fue elegido diputado del Parlamento peruano. Como independiente, lucha para que los culpables sean perseguidos y para que este tipo de acciones no vuelvan a repetirse.
“Pretendo que la Justicia sancione a los culpables, incluyendo a organismos internacionales como el Fondo de Población de la ONU y USAID”.
Sin embargo, estos hechos apenas han llegado a la opinión pública, y no parece que exista mucho interés internacional por depurar responsabilidades. Casos similares han ocurrido y probablemente siguen ocurriendo en China y algunos países africanos.
Mercedes Arzú de Wilson, ex-delegada de Guatemala ante las Naciones Unidas, hizo en Agosto de 2001 unas contundentes declaraciones sobre las presiones de la ONU para que países pobres como Guatemala liberalizaran el aborto. En esa entrevista, Wilson confirmó que la táctica consiste en condicionar la ayuda extranjera a la aceptación de programas de control de la natalidad que incluyen el aborto.
Las estrategias de control de la natalidad que promueven el aborto, presentadas como propuestas en favor de la mujer y para la erradicación del hambre en el mundo, han sido también financiadas por la Fundación Rockefeller y la Fundación Henry Ford. En el año 2001, la International Planned Parenthood Federation (IPPF), suscribió un acuerdo millonario con la BBC, llamado Sexwise, para la promoción de sus intereses en todo el mundo. El programa consta de material audiovisual, libros y programas de información, traducidos a 22 lenguas de todo el mundo. En España, un programa similar titulado “SEXO CON SESO” está siendo difundido por Cruz Roja Juventud, con la colaboración de la FPPE (perteneciente a IPPF) y la Sociedad Española de Contracepción (que recibe el patrocinio de Schering).
La IPPF es la multinacional del aborto. Aunque disfrazada de ONG (es la segunda organización a nivel mundial tras la Cruz Roja), posee clínicas abortistas y centros de planificación familiar por todo el mundo. Creada por Margaret Sanger, que trabajó para la multinacional Schering en el desarrollo y promoción de la píldora anticonceptiva, sus objetivos son la extensión de la anticoncepción y el aborto por todo el mundo. Entre otros muchos, reciben fondos de la Fundación de Bill Gates, la Fundación Ford y la Fundación Packard. Actualmente, ha fijado como uno de sus objetivos prioritarios extender el aborto en Hispanoamérica.
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La mayor parte de estas referencias han sido publicadas en el vídeo "La Batalla de la Vida" (2005); puede verse gratuitamente en google vídeo.
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