Todos los Santos
El día 1 de Noviembre, los católicos celebramos la fiesta de Todos los Santos. Es más, celebramos la fiesta de que todos estamos unidos en un sólo Cuerpo Místico. Cada uno de nosotros somos como miembros del mismo Cuerpo, del que Cristo es la cabeza. "Cor unum et anima una", todos tenemos "un sólo corazón y una sola alma", sin perder nuestro propio corazón y nuestra propia alma, nuestra individualidad, que es eterna.
Es una paradoja; ¿cómo podemos ser Uno sin dejar de ser cada uno? Pues precisamente porque en ese Uno, que es Cristo, es donde cada uno se encuentra verdaderamente a sí mismo, porque Dios nos creó para eso, porque "en Él vivimos, nos movemos y existimos".
En Noviembre celebramos eso, que en la doctrina cristiana de todos los tiempos se ha llamado "LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS". Y es que todos estamos en esa unión común, unidos por el Espíritu Santo que está en cada uno de nosotros sin dejar de ser Uno. Es un gran misterio que se repite de muchas formas en la doctrina de la Iglesia.
¿Y quiénes formamos parte de de ese Cuerpo Místico, que es la Iglesia, que con Cristo constituye el Cristo Total? Pues, en primer lugar, la "Iglesia triunfante", es decir, todos los que ya han muerto y están con Cristo en el Cielo, empezando por la Virgen María y acabando por nuestros familiares que ya se han reunido con ellos. En segundo lugar, la "Iglesia penitente", los que han muerto y están en el Purgatorio, purificándose para poder entrar a la presencia de Dios completamente limpios. En tercer lugar, la "Iglesia militante", es decir, todos los que formamos parte de la Iglesia en la tierra. Y ahí nos contamos todos los bautizados que estemos en gracia de Dios, pero no solo nosotros. También están todos los que no han sido evangelizados pero viven amando al Creador en el fondo de su corazón y siguiendo la verdad y la conciencia que Él pone en sus corazones. Todos esos formamos el Cuerpo Místico de Cristo. Todo lo que uno solo de nosotros hace de bueno, las buenas acciones, los esfuerzos, el sufrimiento soportado en unión con Cristo crucificado, todo eso se aprovecha en el Cuerpo Místico. Por la Comunión de los Santos, nada de lo bueno se pierde, nada de lo hermoso, nada de lo verdadero, todo aprovecha a otros, aun sin que lo sepamos.
El sacrificio de una monja de clausura en Cádiz, p. ej., aprovecha a un misionero del Congo que ya no puede más y necesita su ayuda para seguir adelante. Por eso, las monjas de clausura, los enfermos, los que aparentemente no pueden nada, son el corazón de la Iglesia. Otros somos las manos, o los pies, o la boca, pero nada podríamos sin ese corazón que nos envía la sangre, que no hace otra cosa que enviarnos esa energía en forma de gracias que Dios nos concede a todos, porque las necesitamos para seguir adelante.
Por eso, el día de Todos los Santos es un gran día, un día muy alegre para todos los cristianos, para todos los que conocemos el misterio de amor y solidaridad que encierra esa celebración. ¡Ojalá todos lo supieran y lo experimentaran cada día como lo vivimos nosotros!
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1 year 36 weeks ago
2 years 29 weeks ago
2 years 32 weeks ago