El progreso humano
Carta enviada a Diario de Cádiz en el año 2004.
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Leemos que el Instituto de la Juventud ha publicado el Informe 2004. En el apartado sobre abortos provocados, ha señalado D. Domingo Comas que estos datos “demuestran lo poco que ha evolucionado” España, porque “más del cincuenta por ciento de estos embarazos no acaban en aborto, sino que acaban teniendo el hijo”.
Tras comprobar por nosotros mismos el terrible efecto que el aborto hace en la mujer y en su entorno, y ver que sólo un puñado de personas heroicas, sin apoyo de nadie, se preocupan por ayudar a las madres a tener a sus hijos, y ayudar a las que han abortado a no hundirse, no nos parece que el aborto sea un ejemplo de evolución positiva de la humanidad, sino todo lo contrario.
Sepan ustedes que muchísimas de las jóvenes que se acercan a una clínica abortista, lo hacen presionadas, amenazadas con ser expulsadas de casa o abandonadas por su pareja. Nadie les ofrece una verdadera opción ni las apoya. Lo único que les ofrece la sociedad es el aborto. Un aborto que ellas no eligen libremente: les es prácticamente impuesto.
¿Qué hay de “progresismo” en eliminar una vida? Parece que para algunos, la solución al problema del sufrimiento es siempre eliminar a alguien. Y a los que tenemos escrúpulos por eliminar a alguien, nos tachan de anticuados. ¿Por qué? Anticuados deberían ser la pena de muerte, el imperialismo y la esclavitud, que difrazados de progresismo, aún siguen existiendo en el aborto, el control demográfico, la porno-prostitución y la explotación.
Progreso es buscar soluciones sociales y humanas a problemas sociales y humanos, para que las madres tengan una verdadera opción. Muchas no la tienen. Una sociedad que no ayuda a las madres, se hace cómplice de esta violación de tantas jóvenes, forzadas en su maternidad.
¿Es este el papel del Instituto de la Juventud en el siglo XXI?, ¿promover el aborto, porque es lo “progresista”? Ese es el “progresismo” que ha asolado África repartiendo inútiles preservativos, ha eliminado a las niñas chinas y ha permitido el dominio mundial de inversores sin escrúpulos morales.
El progreso no es lo que digan unos señores, porque el futuro no está escrito. El futuro lo hacemos entre todos. Y nosotros queremos que la humanidad evolucione en la línea del máximo respeto y solidaridad para con el ser humano, en toda su maravillosa realidad. Ojalá sea así, y un día, cuando se ayude a las madres a tener a sus hijos, se comtemple la antigua barbarie del aborto como la terrible miseria humana que es. La Madre Teresa de Calcuta, maestra de vida en el verdadero progreso y la verdadera solidaridad, así lo decía continuamente. Ella era “madre”.
Emilio Jesús Alegre del Rey
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