La prevención del SIDA
La aparición del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) planteó un reto de salud pública a nivel mundial en la penúltima década del siglo pasado. Ante la extensión de la infección por el VIH, diversos especialistas abogaron por el preservativo como medio fundamental para controlar la infección. Sin embargo, otros epidemiólogos pronosticaron el fracaso del mismo como instrumento al que confiar la prevención del contagio. De hecho, el preservativo había sido relegado a un segundo plano como método anticonceptivo habitual, por su baja efectividad para evitar el embarazo. Sin embargo, eso no impidió que fuese "resucitado" para hacer frente a la transmisión del VIH.
La Iglesia Católica se opuso desde el principio. Puesto que el preservativo no respeta el potencial procreador inherente a cada acto sexual, la doctrina eclesiástica había rechazado anteriormente su uso anticonceptivo. Por la misma razón, ahora se oponía a su uso como profilaxis de la infección VIH. Juan Pablo II, ante las diversas opciones que se planteaban, sin duda pensó que el terrible reto que el SIDA presentaba a la humanidad, no se solucionaría apostando por un camino moralmente censurable. Además, el reto del SIDA se sumaba al reto del subdesarrollo, y se contemplaba la necesidad de implementar estrategias comunes para promover un desarrollo social en los países pobres como mejor solución a los problemas económicos y sanitarios.
Sin embargo, numerosos organismos internacionales, desde la ONU a la Fundación de Bill Gates, han estado promocionando el uso del preservativo como elemento fundamental para prevenir el SIDA en países subdesarrollados. Hay que hacer notar que los patrocinadores de estas campañas para prevenir el SIDA han sido los mismos que, por otro lado, propugnaban una reducción de la población de estos países y la promovieron por medio de políticas abortistas, al menos, en las tres últimas décadas del siglo XX. Y los mismos que durante más de una década no han hecho nada para abaratar los medicamentos contra el VIH, lo que ha permitido que el SIDA devastara África (un paciente no tratado tiene una capacidad mucho mayor de contagiar a otros que uno bien tratado, porque su carga viral en los fluídos biológicos es mucho mayor).
El no abaratamiento de los medicamentos contra el SIDA en países pobres ha sido algo realmente inexplicable desde un punto de vista económico y sanitario. Los productos necesarios para fabricar estos medicamentos son baratísimos, y el mercado que perderían las multinacionales fabricantes es nulo. Incluso podrían haber conseguido unos ingresos extra si hubiesen abaratado estos medicamentos en países subdesarrollados, para que pudiesen adquirirlos. Y sobre todo, habrían conseguido una imagen benéfica de cara a la opinión pública. Teniendo en cuenta que la mayoría de los laboratorios gastan millones de dólares o euros en campañas humanitarias para obtener una buena imagen de empresa, y podrían haberla obtenido inmejorable facilitando la distribución de medicamentos baratos contra el VIH en países pobres... ¿por qué no lo hicieron?
Mientras esto sucedía, la Iglesia se afanaba en desarrollar programas y redes de ayuda a los enfermos de SIDA, tanto en el Tercer Mundo como en los países desarrollados. Y clamaba continuamente por el suministro de medicamentos a los enfermos de SIDA en los países que por su falta de recursos no podían adquirirlos a los artificialmente elevadísimos precios del mercado. De esta forma, la Iglesia Católica se ha convertido en la institución que más trabajo está desarrollando en favor de los enfermos de SIDA: un 26% de ellos son atendidos por la Iglesia Católica a nivel mundial.
Sin embargo, desde que se iniciaron las campañas de promoción del uso del preservativo, ha habido dos países que se han opuesto a implementar las políticas basadas en el uso del mismo: Kenia y, sobre todo, Uganda. El presidente de Uganda declaró en 2004 que ellos no se planteaban repartir preservativos a lo adolescentes, porque eso promovía la promiscuidad creando una falsa sensación de seguridad, y la promiscuidad era lo que les estaba matando. En cambio, dedicó recursos a informar sobre los riesgos del SIDA, sus mecanismos de transmisión, y los riesgos inherentes a una conducta sexual promiscua. Se hizo campaña para promover dos conceptos básicos: la abstinencia fuera del matrimonio y la fidelidad para los casados.
El resultado, años después, es que Kenia, y sobre todo, Uganda, han pasado de encontrarse entre los países más afectados por la infección VIH a ser los dos únicos países africanos que han conseguido frenar y reducir considerablemente la extensión de la enfermedad. Uganda ha reducido su tasa de infectados de un 15% a un 5% en sólo diez años, ha sido capaz de hacer frente a un período de posguerra y además ha conseguido unos niveles educativos y de desarrollo económico y social impensables hace tan sólo una década. En cambio, aquellos países que aceptaron las políticas basadas en el preservativo han fracasado estrepitosamente, fracaso que ha causado millones de muertos y ha supuesto un importante freno a su desarrollo.
Constatado el fracaso del preservativo, y el éxito de políticas dirigidas a una educación sanitaria y sexual adecuada, epidemiólogos de todo el mundo consensuaron en el 2004 un giro copernicano en las estrategias de prevención de la infección VIH. La nueva estrategia se denominó "ABC" (Abstinence, Be faithful, and Condom) y consiste en promover, en primer lugar, la abstinencia en los solteros, la fidelidad en el matrimonio, y si lo anterior falla, usar el preservativo. Y esto se publicó incluso en la revista "Lancet", una importante revista biomédica que se ha caracterizado por su apoyo al aborto y la anticoncepción.
En el año 2001, la International Planned Parenthood Federation (IPPF), suscribió un acuerdo con la BBC para la promoción de sus intereses en todo el mundo. El programa, llamado Sexwise, consta de material audiovisual, libros y material de información a adolescentes y jóvenes, traducidos a 22 lenguas, con consultorios telefónicos directos.
En España se está llevando a cabo un programa similar, llamado "Sexo con seso", promovido por la Cruz Roja Española, la Federación de Planificación Familiar Estatal (perteneciente a la IPPF) y la Sociedad Española de Contracepción (que recibe financiación de Schering). Este programa parte de una idea lúdica del sexo, como entretenimiento cuyo único inconveniente sería evitar el embarazo o el contagio de enfermedadesde transmisión sexual. Para eso, el programa promueve lo que denomina "doble protección" (preservativo+píldora) y si esto falla, el aborto. Los mensajes no siguen las recomendaciones internacionales de prevención del SIDA "ABC" (Lancet 2004), que priman la promoción de la abstinencia en los jóvenes y la fidelidad sobre la recomendación del preservativo. Tampoco se avisa que el preservativo es tan inefectivo para prevenir el SIDA como para evitar el embarazo (resulta inefectivo en 1/6 de los casos). Estos defectos se encuentran igualmente presentes en las campañas de educación sanitaria realizadas por el Ministerio de Sanidad.
Hoy en día, la administración estadounidense ha cambiado su estrategia de prevención del VIH, y está apostando por la promoción prioritaria de la abstinencia y la fidelidad, de acuerdo con la estrategia ABC. En cambio, en Europa, y sobre todo en España, los medios de comunicaciónm apenas se hicieron eco del cambio en las estrategias de prevención, la administración sanitaria sigue presentando el preservativo como el remedio infalible contra la infección VIH, y el fracaso en el control de la transmisón ha sido evidente, pese a que el mecanismo principal de transmisión de hace unos años -el consumo de drogas inyectadas- caso ha desaparecido. En España, los tratamientos antiretrovirales contra el VIH representan el capítulo más importante en el gasto hospitalario en medicamentos. El importe de estos fármacos (que se dispensan a los pacientes en las farmacias hospitalarias) supera, por sí solo, el importe de todos los demás medicamentos juntos.
En cuanto a la ONU, su postura ha quedao al descubierto, al denegar a Uganda, en el año 2006, las ayudas para la lucha contra el SIDA, en represalia por negarse a seguir la estrategia que prima la distribución de preservativos. Incomprensible... si el único interés de la ONU fuese realmente acabar con el SIDA. Ateniéndonos a los hechos, y conociendo su papel en la reducción de las poblaciones subdesarrolladas por medio de programas abortistas y de esterilización, no tenemos más remedio que pensar que no es así.
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Emilio Jesús Alegtre del Rey
Farmacéutico especialista en farmacia hospitalaria
Cádiz, España.
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